Coronavirus en Argentina: los proyectos solidarios para hacer máscaras con impresoras 3D
Cada grupo tiene sus formas y recibieron buenas respuestas de los médicos que las utilizan.

05 de julio de 2020

El avance del coronavirus obligó a los médicos, enfermeros y personal de salud del mundo a trabajar incansablemente para atender a los enfermos. El aplauso diario de las 21 es una pequeña manera de agradecer su labor constante. Sin embargo, algunas personas también decidieron aportar su granito de arena y ayudar desde su lugar para que cuenten con las herramientas necesarias. Algunos de los proyectos solidarios consisten en la fabricación de barbijos, respiradores y máscaras de plástico.

A la par del aumento de contagios y muertes por coronavirus en el país, también aumentan los interrogantes y hay escasez de respuestas sobre esta nueva enfermedad y las medidas que hay que tomar para prevenirla. Las fuentes consultadas por Clarín que se encargan de hacer máscaras con impresoras 3D coincidieron en destacar la falta de guías o protocolos oficiales que indiquen cómo realizarlas y de qué manera limpiarlas para que puedan ser utilizadas por el personal de salud. Por eso, frente a esta situación cada uno lo resuelve como puede.

El Ministerio de Educación de la Ciudad impulsa un proyecto de creación de máscaras, que comenzaron a repartirse este viernes en el Hospital Álvarez y se entregarán también en el Garrahan, el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y Casa Cuna. Las fuentes consultadas explican que los insumos para la fabricación de 100 protectores faciales son: 100 metros de filamento para impresora 3D PLA 1,75 mm; 35 metros de elástico de 3 milímetros de diámetro; 100 hojas A4 de acetato de 2,5mm de espesor transparente, y un aerosol de fijador para pelo normal de 250 ml.

Por otro lado, Nación Servicios S. A. llevó a cabo un proyecto similar y fabricó cerca de 1000 mascarillas con impresoras 3D. Surgió de un grupo de trabajadores: Diego D´Onofrio, Hernán D´Avella, Lucía Castro y Leandro Abrichasu. Se entregaron a la Dirección de Educación Operacional (DEOP) de Campo de Mayo, la Policía Federal en San Isidro, a la base de ambulancias del Hospital San Isidro, al Pami y al Hospital de Tigre.

Ariel Rudistein, del área de Relaciones Institucionales de Nación Servicios, explica que cada mascarilla tiene un tiempo aproximado de dos horas y media de impresión en filamento PLA. Una vez impresas, se tiene que recortar de forma manual la placa frontal que está hecha con una lámina PET Cristal. “El diseño fue realizado en base a las sugerencias de infectólogos, inmunólogos y kinesiólogos respiratorios del Hospital de Clínicas. Además, tomamos la experiencia de países asiáticos”, explica. Además, advierte que no existe una certificación nacional o internacional sobre la forma de realizar las mascarillas, por eso consultaron con esos especialistas. Si bien no tienen guías o protocolos afirman que en los lugares donde fueron entregadas recibieron buenas respuestas y dijeron que eran útiles.

Son muchas las personas que tratan de aportar desde sus lugares para combatir el virus que tiene paralizado al mundo. Si bien no hay guías, ni protocolos oficiales, usan los elementos que tienen a mano para hacer que las máscaras sean útiles y efectivas.