Nación Servicios continúa dando pasos firmes en el fortalecimiento de una gestión basada en la ética, la transparencia y las buenas prácticas a través de su Programa de Integridad, una iniciativa clave para consolidar una cultura organizacional sustentada en valores.
El Programa de Integridad reúne un conjunto de acciones, mecanismos y procedimientos orientados a prevenir, detectar y gestionar conductas indebidas, alineados con la normativa vigente y los lineamientos de la Oficina Anticorrupción. Su implementación busca fortalecer la confianza de los distintos grupos de interés y promover una gestión sostenible y responsable.
Durante el encuentro de presentación del Programa se destacó que se trata de un proceso de mejora continua que requiere del compromiso activo de toda la organización.
En este marco, los líderes de las distintas áreas asumieron un rol central, expresando de manera formal su apoyo visible e inequívoco al Programa. A través de este compromiso, se posicionan como embajadores de los valores institucionales -responsabilidad, integridad y transparencia- y como impulsores de prácticas que promuevan negocios justos, éticos y sostenibles.
Asimismo, se destacó la importancia de proteger el patrimonio de la compañía mediante el uso responsable, transparente y sustentable de los recursos, así como de rechazar cualquier conducta que se aleje de los principios que guían a Nación Servicios.
El Programa también pone el foco en la capacitación, la sensibilización y la construcción colectiva de la integridad, entendiendo que contar con reglas claras y herramientas concretas contribuye a fortalecer el desempeño organizacional y la toma de decisiones.
“Contar con un Programa de Integridad no solo da cumplimiento a la normativa vigente, sino que también nos permite identificar, gestionar y mitigar riesgos, fortalecer nuestra reputación institucional y construir una organización más sólida, competitiva y sostenible en el tiempo”, se destacó durante la presentación.
Con esta iniciativa, Nación Servicios reafirma su compromiso con el desarrollo de una cultura organizacional donde la integridad no solo es un principio, sino una práctica cotidiana que guía cada decisión y cada acción.